Nvidia ya no vende chips: vende el piso donde va a pararse la IA
Durante años, Nvidia fue “la empresa de las tarjetas gráficas”.
Luego fue “la empresa que se volvió obscenamente rica gracias a la IA”.
Ahora quiere ser algo más ambicioso —y más silencioso—: la infraestructura invisible sobre la que va a caminar, manejar y trabajar la inteligencia artificial.
No es un producto nuevo.
No es un feature.
Es una jugada de tablero.
De pensar en texto a moverse en el mundo
Hasta ahora, la IA ha sido bastante cómoda: chats, imágenes, videos, copilotos de código. Todo vive en pantallas. Todo es digital. Todo se puede corregir con un rollback.
Pero en el CES 2026, Nvidia dejó claro que el próximo paso es otro: IA que existe en el mundo físico. Robots, vehículos autónomos, máquinas que toman decisiones donde un error no es un bug, sino un accidente.
Y para ese salto, Nvidia no presentó “una cosa”, sino un stack completo.
Primero: más músculo para sostenerlo todo
La base sigue siendo el cómputo. Nvidia presentó Rubin, su nueva arquitectura de chips que sucede a Blackwell.
Más potencia, más interconexión, más capacidad para entrenar y ejecutar modelos que ya no solo responden, sino que razonan, planifican y actúan.
Rubin no es solo una GPU más rápida. Es parte de un sistema que incluye CPUs (Vera), redes (NVLink) y componentes pensados para algo muy concreto: agentes de IA que operan de forma autónoma.
Si la IA va a pensar y actuar sola, necesita un cerebro que aguante.
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Luego: IA con cuerpo (y manual de instrucciones)
Aquí viene la parte más interesante: robótica generalista.
Nvidia quiere que crear robots sea más parecido a desarrollar software que a construir prototipos Frankenstein. Para eso presentó un conjunto de modelos, simuladores y herramientas —como Isaac, GR00T y Cosmos— que permiten entrenar robots en entornos virtuales antes de soltarlos al mundo real.
La lógica es sencilla:
- entrenar robots en el mundo real es caro, lento y riesgoso
- entrenarlos en simulación es más rápido, escalable y repetible
Si controlas la simulación, controlas cómo aprenden las máquinas.
Nvidia lo dijo sin rodeos: quiere ser el “Android de la robótica generalista”. No el mejor robot, sino la plataforma sobre la que se construyen todos.
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Después: hacer que los carros “razonen”
El tercer bloque fue Alpamayo, una familia de modelos abiertos orientados a vehículos autónomos.
El foco no está en manejar mejor en condiciones normales, sino en casos raros: situaciones inesperadas, ambiguas, difíciles de predecir. Además, Alpamayo permite que el sistema explique por qué tomó una decisión, algo clave cuando una máquina comparte la calle contigo.
No es conciencia artificial.
No es “pensar como humano” en el sentido filosófico.
Es razonamiento estructurado aplicado a conducción.
Pero sí marca un cambio: Nvidia no solo quiere que la IA actúe bien, sino que pueda justificar su comportamiento.
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Y mientras tanto… Nvidia también invierte en todo esto
Como si no bastara con vender hardware, software y herramientas, Nvidia también es uno de los inversores más activos en startups de IA.
En 2025 participó en decenas de rondas. No como un fondo tradicional, sino como jugador estratégico: apoyando a quienes van a construir sobre su plataforma.
Cuando una empresa:
- diseña el hardware
- define el stack
- propone el estándar
- y además invierte en quienes lo usan
no está vendiendo productos.
Está diseñando el ecosistema.
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El elefante en la habitación: lo “abierto”
Muchos de estos modelos se presentan como abiertos. Algunos viven en repositorios públicos. El discurso habla de democratización y comunidad.
Todo eso es cierto… hasta cierto punto.
Porque una cosa es que el código sea abierto, y otra muy distinta es quién puede correrlo de forma eficiente.
Y ahí, casi siempre, la respuesta es la misma: Nvidia.
No es conspiración.
No es maldad.
Es una consecuencia técnica.
El verdadero movimiento
Nada de esto es necesariamente malo. De hecho, puede acelerar de forma brutal la adopción de robótica útil y vehículos autónomos más seguros.
El punto es otro: Nvidia ya no compite solo por ser el mejor proveedor.
Compite por ser el suelo.
Como Android en móviles.
Como el cloud en el software moderno.
No lo ves, pero si no estás ahí, no existes.
La pregunta no es si Nvidia está exagerando.
La pregunta es si el futuro de la IA física tendrá alternativas reales… o solo distintas formas de integrarse al mismo stack.
Y eso ya no es un anuncio tecnológico.
Es una decisión estructural sobre cómo se va a construir el mundo que viene.